
Las apuestas y las loterías son actividades muy populares en todo el mundo, incluso cuando las probabilidades de ganar suelen ser extremadamente bajas. Muchas personas participan pensando en la posibilidad de cambiar su vida de manera rápida, aunque…
Las apuestas y las loterías son actividades muy populares en todo el mundo, incluso cuando las probabilidades de ganar suelen ser extremadamente bajas. Muchas personas participan pensando en la posibilidad de cambiar su vida de manera rápida, aunque matemáticamente sea casi imposible. Este fenómeno puede entenderse mejor a través de conceptos como la esperanza matemática, los sesgos cognitivos y la percepción irracional de la probabilidad.
Uno de los conceptos más importantes para analizar las apuestas es el de “odds”. Los odds representan la relación entre la probabilidad de ganar y la recompensa ofrecida. Por ejemplo, si una apuesta tiene odds de 2.00, significa que por cada $1 apostado se reciben $2 dólares en caso de ganar. Esto permite calcular la probabilidad implícita. En un juego equilibrado que paga $2 por cada $1 apostado, la probabilidad de ganar o perder es del 50%. Dicho de otra forma, equivale a que de 100 intento, ganaré en promedio 50 veces.
Sin embargo, las organizaciones que manejan estos juegos buscan ganancias, por lo que las probabilidades reales siempre favorecerán a la casa. En una lotería, por ejemplo, parte del dinero recaudado se utiliza para premios, pero otra parte se destina a gastos administrativos y beneficios para la empresa. Esto significa que, en promedio, los jugadores pierden dinero a largo plazo. Matemáticamente, la esperanza, definido como el balance entre lo que al juego le ingresa y lo que en promedio devuelve, sueleser negativa, en contra de los jugadores.
Un ejemplo muy común de apuestas sociales son las “pollas mundialistas” como ahora que viene la Copa Mundial de la FIFA 2026. Muchas personas participan prediciendo resultados de partidos o el campeón del torneo, normalmente entre amigos, oficinas o familiares. Aunque suelen verse como una actividad recreativa, también reflejan varios sesgos cognitivos. Por ejemplo, muchas personas sobrevaloran las probabilidades de su selección favorita por el apego emocional o por recordar partidos históricos exitosos. Además, quienes ganan una polla suelen recibir mucha atención, mientras que quienes pierden pasan desapercibidos, reforzando la idea de que “ganar es más común de lo que parece”.
A pesar de las bajas probabilidades, millones de personas siguen jugando debido a varios sesgos cognitivos. Uno de los más comunes es el sesgo de disponibilidad: las personas recuerdan fácilmente a quienes ganaron grandes premios porque aparecen en noticias y publicidad, pero olvidan a la enorme mayoría que perdió dinero. Esto crea una percepción distorsionada de las probabilidades reales. También existe la ilusión de control, donde los jugadores creen que pueden influir en el resultado mediante estrategias, números “de la suerte” o supersticiones.
La impulsividad también juega un papel importante. Muchas apuestas se realizan en momentos emocionales, especialmente durante eventos deportivos importantes, sin analizar las probabilidades ni las posibles pérdidas. Por eso, si una persona está interesada en apostar, debería considerar ciertos aspectos antes de hacerlo:
En conclusión, las apuestas y loterías muestran cómo las decisiones humanas no siempre son racionales. Aunque las probabilidades estén en contra, los sesgos cognitivos, la esperanza de obtener grandes recompensas y la impulsividad llevan a muchas personas a seguir participando. Comprender mejor las probabilidades y la manera en que nuestra mente interpreta el riesgo puede ayudar a tomar decisiones más conscientes y responsables.
Ana Gabriela Zea, Analyst
Un experto revisa tu caso y te explica qué implica para tu empresa, sin compromiso.