
Cuando pensamos en una entidad bancaria y en una aseguradora, solemos verlas como negocios distintos: una transforma ahorros en crédito, la otra transforma primas en protección. Sin embargo, ambas comparten un mismo propósito de fondo: transformar…
Cuando pensamos en una entidad bancaria y en una aseguradora, solemos verlas como negocios distintos: una transforma ahorros en crédito, la otra transforma primas en protección. Sin embargo, ambas comparten un mismo propósito de fondo: transformar la incertidumbre en algo manejable a través de una sólida gestión de riesgos. La diferencia está en cómo cada una lo consigue.
Un ejemplo cotidiano: la misma familia, dos riesgos distintos
Imaginemos una familia que compra su primera vivienda con un crédito hipotecario y, junto con él, contrata un seguro de desgravamen que cubre el saldo de la deuda en caso de fallecimiento del titular. En ese momento, dos instituciones comienzan a gestionar los riesgos asociados al crédito otorgado, pero desde ángulos distintos.
El banco analiza la probabilidad de que la familia deje de pagar sus cuotas, es decir el riesgo de crédito, y ajusta su tasa de interés y las garantías exigidas en función de ese análisis. La aseguradora, en cambio, estima la probabilidad de fallecimiento del asegurado durante el plazo del crédito y determina una prima que le permita cubrir ese riesgo de mortalidad.
Uno se apoya en modelos de scoring crediticio y en la mora histórica de su cartera; la otra, en tablas de mortalidad y en la siniestralidad observada en sus asegurados.
En ambos casos, la gestión de riesgos busca lo mismo: que el precio, tasa o prima, compense a la institución por el riesgo asumido y, a la vez, mantenga alineados los incentivos entre ella y su cliente.
Un banco es un intermediario financiero: recibe depósitos que sus clientes pueden retirar en cualquier momento y, con ese dinero, otorga créditos a una variedad de plazos y definiendo tasas de interés.
Una aseguradora, distribuye riesgos entre un gran número de asegurados y opera bajo un ciclo productivo invertido: cobra la prima hoy y paga el siniestro, si este ocurre, en el futuro.
A pesar de estas diferencias, ambas instituciones enfrentan el mismo desafío fundamental: lograr que la estructura de sus activos sea consistente con la naturaleza y el horizonte temporal de sus pasivos.
Para el banco, esto significa financiar créditos de mediano y largo plazo con depósitos exigibles a la vista, administrando el riesgo de liquidez que surge de ese descalce.
Para la aseguradora, significa respaldar las obligaciones futuras derivadas de los contratos de seguro —expresadas en sus reservas técnicas— con una cartera de inversión cuyo rendimiento y plazo le permitan afrontar esas obligaciones cuando se materialicen.
El riesgo que define al banco, es la posibilidad de que alguien que recibió un préstamo no lo devuelva. Ningún otro le exige tanto capital: en la banca con actividad internacional, representa cerca del 70% del capital mínimo requerido bajo Basilea III (Bank for International Settlements, 2026).
Ecuador conoce de cerca las consecuencias de este riesgo, la crisis bancaria de 1998-1999, agravada por una cartera vencida creciente (Carrillo Mañay, Mancero Mosquera y Mancero Rivera, 2019), llevó a la quiebra a 18 bancos, entre ellos Filanbanco y Banco del Progreso, y derivó en el feriado bancario de marzo de 1999.
En una aseguradora, el riesgo que define el negocio es el de suscripción que se define como la posibilidad de que las primas cobradas resulten insuficientes para cubrir los siniestros y demás obligaciones derivadas de los contratos de seguro.
Su importancia es tal que, en aseguradoras de ramos generales, suele ser el componente que más capital requiere para poder enfrentar escenarios extremos: representa, en promedio, cerca del 52.4% del capital total exigido para ese fin (Materne, 2022). Es también el riesgo que la aseguradora de nuestro ejemplo evalúa al fijar la prima del seguro de desgravamen.
Aunque bancos y aseguradoras enfrentan riesgos característicos de sus respectivos modelos de negocio, también comparten uno de gran relevancia: el riesgo de tasa de interés.
En 2023, Silicon Valley Bank quebró tras invertir una parte importante de sus depósitos en bonos de largo plazo adquiridos cuando las tasas eran bajas; el rápido incremento de las tasas por parte de la Reserva Federal redujo el valor de esos activos y el banco no logró hacer frente a un retiro masivo de depósitos sin materializar pérdidas (Board of Governors of the Federal Reserve System, 2023).
Un fenómeno distinto, pero impulsado por el mismo riesgo, afectó a varias aseguradoras de vida japonesas entre 1997 y 2002. Habían ofrecido tasas garantizadas de hasta el 4%, mientras que sus inversiones apenas rendían alrededor del 2%. Esa brecha, conocida como spread negativo, llevó a la quiebra de Nissan Mutual Life en 1997 y de Toho Mutual Life en 1999. En ambos casos, el problema fue el mismo: un descalce entre los rendimientos de los activos y las obligaciones asumidas frente a sus clientes.
No es casualidad que Basilea III, el marco que regula a la banca internacional, y Solvencia II, el principal marco prudencial para el sector asegurador europeo, adopten una arquitectura regulatoria basada en tres pilares: requerimientos de capital, supervisión y disciplina de mercado (Swiss Re Institute, s.f.).
Aunque responden a las particularidades de cada industria, ambos comparten un objetivo común, promover que las entidades mantengan capital suficiente frente a los riesgos que asumen y cuenten con una gestión de riesgos sólida, sujeta a la supervisión del regulador (Bank for International Settlements, 2026).
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Edwin Durán
Consultant, Actuaria
Referencias
Swiss Re Institute (s.f.). ¿Qué sabe usted acerca de Solvencia II?
https://www.swissre.com/dam/jcr:283b5528-adc4-40a3-b663-f86806448d73/Solvency_II_ES.pdf
Bank for International Settlements (2026). Highlights of the Basel III monitoring exercise as of 30 June 2025.
https://www.bis.org/bcbs/publ/d609_highlights.htm
Materne, S. (2022). Diversification and Solvency II: the capital effect of portfolio swaps on non-life insurers. The Geneva Papers on Risk and Insurance - Issues and Practice.
https://link.springer.com/article/10.1057/s41288-022-00269-3
Board of Governors of the Federal Reserve System (2023). Review of the Federal Reserve's Supervision and Regulation of Silicon Valley Bank.
https://www.federalreserve.gov/publications/files/svb-review-20230428.pdf
Carrillo Mañay, V., Mancero Mosquera, H., y Mancero Rivera, D. (2019). Análisis de la crisis bancaria privada ecuatoriana (1994-2000) y sus efectos socioeconómicos. COFIN Habana.
http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2073-60612019000300017
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